miércoles, 13 de mayo de 2009

Contra todos los estereotipos: borracho y mentiroso

Estamos jodidos
Salivita
Ricardo Salazar

2009-05-13

(...)

Para empezar, según reveló ayer Griselda Torres Zambrano en Notisistema y según revela hoy Carlos Martín en Público, en dos de los tres casos de presuntas muertes a causa de la influenza hubo una pésima atención médica. A la chica de 22 años de Acatlán la tuvieron horas sentada sin darle la atención y tratamiento adecuados y con el agravante de que le decían que sus síntomas se debían a los nervios y no a la influenza. Además su madre mostró recetas que demuestran que buscó atención médica desde los primeros síntomas. En el otro caso, el de un hombre de 35 años de Tlaquepaque, primero se le recetó una inyección de siete pesos para bajar la temperatura y se le mandó a su casa. Como no mejoró su familia lo llevó a dos hospitales más. En el primero no lo atendieron, en el segundo sí, pero mal, al grado de que le pusieron un sedante para que no estuviera dando lata.

Con esto se contradice lo que el gobernador Emilio González Márquez dijo cuando anunció que había tres posibles muertes a causa del virus que ahora se conoce como A-H1N1 y lo citaré textual de la versión estenográfica que ese día envió el gobierno del estado. Sobre el primer caso, Emilio dijo: “la paciente acude cuatro días después de la presentación de los síntomas” y sobre el segundo “al ingresar con cinco días de evolución, se le suministra el medicamento, y se le proporciona apoyo ventilatorio”. Pues bien, hoy de acuerdo al testimonio de sus familiares sabemos que el gobernador mintió, o que por lo menos sólo mostró el final de la historia y no el principio, en el que los servicios de salud dieron mala atención a ambos pacientes y hasta se podría hablar de negligencia.

Lo jodido de todo esto es que no fue una sola institución la que falló, sino el sistema de salud completo, porque parece que la historia de estos dos casos (que por cierto hasta el momento de escribir esta columna no han sido confirmados para el A-H1N1), es también es la historia de muchos de los pacientes que luego sí resultaron casos confirmados: pasaron por unidades de atención que dependen de la secretaría de Salud local, del Seguro Popular, del Seguro Social, y por el Hospital Civil y en todas recibieron una atención pésima.
Diario Milenio, 13 de mayo del 2009

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