Y todo para nada
Invitado
Mónica Pérez Taylor
Especialista del deslinde, Alfonso Petersen, artífice del mayor fracaso urbanístico y desfalco a municipio alguno de Jalisco, con su apurado hablar, se dijo sorprendido por la auditoría realizada al proyecto Alameda. Se queja porque “no se les solicitó información a los señalados por las supuestas fallas detectadas”. ¿Qué hubiera deseado Petersen? ¿Que previo a interponer las denuncias penales se le pidiera su opinión? ¿O una reunión privada para negociar? Aunque lo segundo puede aún ser posible, lo cierto es que el ex alcalde y los demás integrantes del Comité Técnico del Fideicomiso de la Villa sí podrán defenderse y ojalá sea ante las procuradurías de justicia estatal y general de la república.
Uno de los señalados es el ex secretario de Petersen, el regidor Jorge Salinas, quien arguye que las decisiones se aprobaron en el pleno del ayuntamiento y que habría que señalar a los regidores que votaron a favor de las propuestas del doctor.
Para muchos de nosotros, el resultado de la auditoría es la constatación de lo que fuimos advirtiendo y denunciando en el transcurso del tiempo en que nació y murió la fallida aventura. Y ya que Salinas acusa a los ediles, vale la pena recordar algunos detalles.
Allá por 2007, Myriam Vachez, entonces regidora del PRI, conocida como la priista más panista del Cabildo, se bajó de su pedestal de editorialista “internacional” en el diario Mural, para publicar un único artículo como servidora pública, defendiendo el proyecto que se pretendía crucial y fabuloso para la ciudad.
La señora Vachez, actual directora de Cultura, pensó que con sus ofensas a los opositores iba a ayudar a su alcalde. Pero lo que logró fue indignar aún más a los vecinos y a quienes los apoyábamos. Entre denuncias y protestas continuas, dos años nueve meses después, Petersen anunció lo que todo el mundo ya sabía: que se descartaba la zona del parque Morelos para las Villas.
Myriam nos dejó estas perlas: “¿Pero quién no quiere ver esa zona bonita y limpia? ¿Pero qué no ven que después van a poder vender más nieves?” Lo que expresamos los críticos fue que el proyecto, así concebido, no iba a alcanzar sus objetivos y que se provocaría un daño social, económico y urbano irremediable. Doy fe que nunca un proyecto municipal había concitado tanta disposición de asociaciones y profesionistas en apoyo a los agraviados. Luego vino una campaña oficial de manipulación mediática y empezaron las demoliciones al arbitrio como un desafío contra los insumisos, pues el proyecto ejecutivo jamás existió.
Conservé en mis notas estas otras denostaciones contra los opositores: que se trataba de gente nostálgica, sin sentido del bien común; grupúsculos con fines oscuros que llegan a protestar y no dejan trabajar en paz a los regidores; agitadores profesionales; incendiarios; grillos que no viven en la zona, siendo la culminación de la infamia lo que publicó Macedonio Tamez, ex director de Seguridad Pública de Petersen, sobre una vecina del parque Morelos: “vieja desdentada, mugrosa y greñuda que no quiere el progreso” en su artículo “Jodidos” (Público, 23 de octubre, 2008).
¿Quiénes son entonces los que no quieren hacer de esta ciudad “algo bonito”? Ellos son los que han jodido todo. Y conste que utilizo el participio del verbo joder para ponerme a la altura del finísimo Tamez.
Desquiciaron a una comunidad que ahora vive entre predios y fincas abandonadas, escombro, suciedad y vandalismo. Destruyeron el tejido social del barrio sin que se hubiera colocado la primera piedra: demolieron, dispersaron a sus habitantes y arruinaron la vida y economía de decenas de familias, de relaciones familiares y personales y todo para nada.
Myriam expresó, hace tres años, que la recuperación del parque Morelos significaría el fin de la prostitución y “que no quería entrar en detalles escabrosos” sobre lo que ahí sucedía. No sé a qué tanto espanto, si por el andador a un costado del Palacio Municipal, donde despachó tres años, se ven una de detalles como narcomenudeo, prostitución, sexo, fecalismo, antro tras antro olor a drenaje, a tabaco, a amoniaco y a alcohol y nunca puso el grito en el cielo.
Los otros señalados son el ex director de Promoción Económica José Luís Güémez; el pagadísimo de sí mismo Juan Palomar, ex vocal del Comité de Planeación Urbana; el ex director de Obras Públicas, Gilberto Toscano García de Quevedo quien ¡cáspita! es primo político de doña Myriam, despedido por sus escándalos de corrupción, quien está involucrado en otros delitos urbanos como Horizontes Chapultepec y el haber notariado la escritura de un predio mal habido en Colinas de San Javier, a los narcos prestanombres del ex regidor panista y ex interino Juan Pablo de la Torre quien ¡recáspita!, es yerno de la señora.
Procedan o no las denuncias, espero que a todos los señalados les vaya muy mal, que queden inhabilitados para la función púbica y sufran el repudio de la sociedad. Que en su fuero interno les carcoma la culpa. Porque cuando un gobierno municipal se atreve a saquear las arcas y a despreciar, ofender y descalificar a los ciudadanos que pagamos sus sueldos utilizando a supuestos líderes de opinión para salvar sus intereses es que, de veras, la clase política está muy enferma. Jodida, pues.
Diario Público
martes, 8 de junio de 2010
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